Mostrando entradas con la etiqueta winnicott. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta winnicott. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de febrero de 2016

Una clasificación psicopatológica de Winnicott

"Winnicott divide a los pacientes en tres tipos, que en última instancia pueden reducirse a dos". Estos son:
  • Enfermos neuróticos: se relacionan con objetos totales, diferencian objeto y sujeto, diferencian el adentro del afuera, lo interno y lo externo, sufren a nivel de las relaciones interpersonales y de las fantasías que colorean esas relaciones. Se les puede aplicar la técnica clásica que Freud enseñó.
  • Enfermos que no superan la etapa del concern, es decir, la posición depresiva: son depresivos, melancólicos o hipocondríacos en los que está en juego el mundo interno del paciente, no el de las relaciones interpersonales. También se puede usar la técnica clásica.
  • Enfermos en los que lo perturbado es el desarrollo emocional primitivo: desarrollan una transferencia temprana.
"De manera que hay, pues, dos formas de transferencia: la neurosis de transferencia típica (regular) en la cual se reproducen situaciones del pasado en el presente, como dice Freud en 1914, y la transferencia temprana, que corresponde al desarrollo emocional primitivo. En esta, dice Winnicott, no es que el pasado venga hasta el presente (o se reproduzca en el presente) sino que el presente se ha transformado lisa y llanamente en el pasado: el fenómeno transferencial tiene aquí una realidad inmediata, y esto obliga al analista a enfrentarlo no ya con su bagaje convencional interpretativo sino con actitudes".
 
Bibliografía:
  • Etchegoyen, R.H. (2009) Los fundamentos de la técnica psicoanalítica. Tercera Parte, Punto 4. Ed.  Amorrortu. Buenos Aires. Página 253.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Visión winnicottiana del paciente psicosomatico

Comparto una parte del artículo que Ester Drago presentó en unas jornadas de psicosomáticas.

“Para Winnicott no existe un tipo fijo de madre en el paciente psicosomático, sino que hay algo común a todos y es que esta madre ha fallado en la realización de su  maternaje, en momentos claves del desarrollo emocional del bebé. Un desarrollo emocional satisfactorio permite que el infans alcance la unidad entre la psique y el soma. Esta unidad psique-soma primaria genera un inicio del Self que posteriormente, y de acuerdo a otros procesos que acompañan, dará lugar a la persona total, integrada con su cuerpo y con su medio ambiente. […]
Para el autor, la etapa de personalización pudo no haberse completado adecuadamente, y encubrir algún tipo de disociaciones tempranas por lo que los trastornos psicosomáticos podrían ser consecuencia de una experiencia de despersonalización encubierta frente a situaciones de duelo o traumáticas. Winnicott, también señala que a veces la enfermedad psicosomática es poco más que el fortalecimiento de este nexo psicosomático ante el peligro de que el mismo se quiebre, dado que la rotura de este nexo puede producir diversos estados clínicos que reciben el nombre de despersonalización. Una advertencia de Winnicott […] es que en el trastorno psicosomático, lo que constituye la verdadera enfermedad es la persistencia de una escisión en la organización yoica del paciente, o de disociaciones múltiples… este estado mórbido del paciente es en sí mismo una organización defensiva con determinantes muy poderosos. ”
Finalmente, cabe aclarar que para Winnicott, personalización “es otro momento en la tendencia a la integración del niño, referido específicamente a la integración psicosomática. […] En ese momento, la psique habita el soma”. Por otro lado, despersonalización, refiere a la “pérdida de contacto de una persona con su cuerpo y su funcionamiento”.
Bibliografía:
  • Drago, E. M. (2014). Sofía, el cuerpo siempre en primer plano. En: Jornada “La cultura hoy. Efectos en el cuerpo y en la subjetividad.” AEAPG.