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sábado, 3 de julio de 2010

Recuerdos encubridores y recuerdos infantiles

El concepto de recuerdos encubridores fue acuñado por Sigmund Freud en 1899 para referirse a los recuerdos conscientes que recubren a otros recuerdos que no pretenden aparecer en la consciencia. Estos recuerdos encubridores no se conservan por su contenido sino que lo hacen por la asociación que guardan con el recuerdo reprimido. Por tal motivo se los considera una formación sustitutiva o solución de compromiso.
A diferencia de los recuerdos del adulto, los recuerdos infantiles, se caracterizan por ser nítidos, indiferentes, visuales (aún en personas sin memoria visual) y refutables.
Se dice que los recuerdos infantiles son nítidos por la vivacidad con la que se conservan, e indiferentes, porque el criterio de selección en la infancia no es el mismo que rige en la adultez. Es por esto que las impresiones que permanecen de los primeros años de vida suelen ser irrelevantes, mientras que en la memoria del adulto, se guardan vestigios que al sujeto le resultan importantes, intensos y están plenamente cargados de afecto.
El aspecto visual de estos recuerdos infantiles refiere a la particularidad de que suelen ser en imágenes y de que el sujeto que recuerda se ve como partícipe de las mismas.
A los recuerdos infantiles, también se los describe como refutables porque no existe garantía de que efectivamente hayan sido tal como se los relata. Otra característica es que no se posee la huella mnémica real y efectiva de ellos sino que ese registro es una elaboración posterior. Por lo mencionado previamente, se considera que todos los recuerdos infantiles son encubridores.
El mecanismo que predomina, y por el cual es posible el encubrimiento, es el desplazamiento, que provoca que un recuerdo sea sustituido por otro. Según la relación temporal que exista entre ellos puede hablarse de recuerdos retrocedentes, adelantadores o simultáneos. Otra nomenclatura válida es la de recuerdos atrasadores, avanzadores o contiguos, respectivamente. En los recuerdos retrocedentes, el recuerdo encubridor pertenece a años anteriores de la vivencia que él subroga. En el caso de los adelantadores, el recuerdo encubridor es posterior a la vivencia que encubre. Por último, en los recuerdos encubridores simultáneos ambas vivencias son contiguas en el tiempo.
Otra forma de distinguir estos recuerdos encubridores es clasificándolos en positivos y negativos dependiendo de que su contenido se halle o no en una relación de oposición con el contenido reprimido.
Finalmente es importante mencionar que un análisis profundo, dentro de un contexto analítico, conduce al descubrimiento del contenido reprimido.
Bibliografía:
  • Freud, S. Primeras publicaciones psicoanalíticas (1893-1899). Sobre los recuerdos encubridores. En Obras Completas. Volumen III. Amorrortu editores.Freud, S.
  • Psicopatología de la vida cotidiana (1901). Recuerdos de infancia y recuerdos encubridores. En Obras Completas. Volumen VI. Amorrortu editores.

martes, 6 de abril de 2010

Comparación entre el olvido de nombres propios y la formación de recuerdos encubridores

A priori pareciera que no hay muchos puntos en común entre el olvido de nombres propios y la formación de recuerdos encubridores ya que pueden diferenciarse tanto por su material psíquico como por su duración. Mientras en el primero se trata de nombres, en el segundo se habla de impresiones y mientras en el primero la perturbación es momentánea, en los recuerdos la posesión es duradera. Además uno refiere al olvido y el otro al recuerdo, siendo el primero un fracaso, y el segundo un logro mnémico.
Sin embargo, a pesar de estas diferencias, el mecanismo que guía a ambos es el desplazamiento por medio del cual se produce una formación sustitutiva y además en ambos casos hay un sustituto de modo tal que la memoria no produce lo correcto.
En síntesis:
Diferencias:
  • Nombres vs. Impresiones
  • Olvidar vs. Retener
  • Fracaso vs. Logro mnémico
  • Perturbación momentánea vs. Posesión duradera
Similitudes:
  • Desplazamiento
  • Sustitución
Bibliografía:
  • Freud, Sigmund. Obras completas. Volumen VI. Psicopatología de la vida cotidiana (1901). Psicopatología de la vida cotidiana (Sobre el olvido, los deslices en el habla, el trastocar las cosas confundido, la superstición y el error) (1901). Recuerdos de infancia y recuerdos encubridores.

domingo, 4 de abril de 2010

Recuerdos encubridores

De las vivencias infantiles, parecen haberse conservador los recuerdos más indiferentes. Esto es porque el criterio de selección de los recuerdos de la infancia es distinto al de los adultos.
Los recuerdos indiferentes son producto de un proceso de desplazamiento en el cual se sustituye un recuerdo por otro y se conserva, no por su contenido sino, por la asociación que guarda con el recuerdo reprimido. Es por esto que Freud los llama recuerdos encubridores.

Según la relación temporal entre los verdaderos recuerdos y los encubridores, el desplazamiento puede ser:

  • Retrocedente o atrasador: el recuerdo encubridor pertenece a años anteriores de la vivencias que él subroga
  • Adelantador o avanzador: se consolida como recuerdo encubridor una vivencia reciente indiferente que sólo debe ese privilegio a su enlace con una vivencia anterior
  • Simultáneo: ambas vivencias son contiguas en el tiempo
De estos recuerdos encubridores no se posee la huella mnémica real y efectiva sino una elaboración posterior y no hay garantía de su correlación con la impresión verdadera (Freud menciona que es análogo a los mitos de los pueblos). Estos recuerdos suelen ser incompletos o falsos en tiempo y espacio y este engaño no es azaroso.
A diferencia de los recuerdos del adulto, los recuerdos infantiles, son indiferentes pero además son predominantemente visuales, aún en personas no visuales. Y otra particularidad que tiene es que el mismo sujeto se ve como parte del recuerdo.
Bibliografía:
  • Freud, Sigmund. Obras completas. Volumen VI. Psicopatología de la vida cotidiana (1901). Psicopatología de la vida cotidiana (Sobre el olvido, los deslices en el habla, el trastocar las cosas confundido, la superstición y el error) (1901). Recuerdos de infancia y recuerdos encubridores.

domingo, 5 de julio de 2009

Algunos mecanismos de defensa

A continuación se listan algunos mecanismos de defensa. Hay que tener en cuenta que existen mucho más y que, de los aquí mencionados, solo se da una pequeña descripción a modo de presentación:
  • Represión: operación a través de la cual el yo rechaza de la conciencia (mantiene en el inconciente) representaciones (pensamientos, imágenes, recuerdos) ligados a una pulsión (sexual o agresiva). La satisfacción de la pulsión reprimida resulta inconciliable con otras exigencias del superyó o de la realidad.
  • Regresión: reactualizar conductas que correspondan a un período anterior superado por el sujeto. Esas conductas fueron adecuadas para resolver un conflicto en otro momento de su vida.
  • Formación reactiva: desarrollar una actitud (exagerada y rígida) que se opone al deseo reprimido. Por ejemplo una madre que deja sus intereses personales para cuidar a su hijo y desarrolla sentimientos de hostilidad hacia él.
  • Anulación: intentar que ciertos pensamientos, palabras o actos desaparezcan (se anulen) como si nunca se hubiesen ocurriendo. Para lograr eso la persona expresa un pensamiento, palabra o acción opuesta a la anterior. Son actos compulsivos que se llevan a cabo en dos tiempos; donde el segundo anula al primero. Por ejemplo si una persona subió la escalera pensando en un hecho desgraciado, la baja y la vuelve a subir con el objeto de que no suceda lo malo que pensó.
  • Aislamiento: separar una idea intolerable para el yo de su afecto para que permanezca en la conciencia de forma debilitada. Por ejemplo relatar un episodio traumático con la tonalidad afectiva con la que se habla del estado del tiempo.
  • Proyección: expulsar en un objeto sentimientos y deseos rechazados en sí mismo.
  • Introyección: incorporar características o cualidades valoradas que provienen de un objeto externo.
  • Negación: formular pensamientos, deseos o sentimientos hasta entonces reprimidos pero se negando que le pertenezca. Por ejemplo decir “Usted pensará que quise decir algo ofensivo pero realmente no tengo ese propósito”.
  • Racionalización: es una forma de negación en la que para evitar el conflicto se dan razones.
  • Desplazamiento: transferir la carga psíquica de una representación a otra ligada a la primera. Comúnmente encontrada en los sueños, síntomas y en toda formación del inconciente.
  • Sublimación: cambiar el destino de la pulsión, dejándolo desexualizado, hacia fines aceptables por la cultura y el superyó.
  • Vuelta hacia la propia persona: reemplazar el objeto de la pulsión por la propia persona (pero la meta se mantiene).
  • Transformación en lo contrario: transformar el fin de la pulsión en lo contrario.
  • Identificación con el agresor: reproducir activamente lo vivido pasivamente.
  • Conversión: fijar el conflicto en el cuerpo como síntoma o manifestación orgánica.
  • Escisión del yo: aceptar pensamientos contradictorios por una falla en la función sintética del yo (no se logran sintetizar las exigencias opuestas del yo, ello y superyó). Por ejemplo una persona que funciona como un gran ejecutivo dentro de una empresa y en su casa demanda la atención como si fuera un niño.
  • Inhibición: déficit total o parcial de un tipo de conducta. La conducta inhibida es la parte negada, reprimida o aislada del objeto dejando inmóvil una de las partes del conflicto y evitando la ambivalencia