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viernes, 20 de marzo de 2015

El niño sabe lo que se le oculta, el desenlace puede ser patogeno

“Toda vez que antes de la edad de la resolución edípica (6 – 7 años como mínimo) uno de los elementos estructurantes de las premisas de la persona es alterado en su dinámica psicosocial (presencia o ausencia de uno de los padres en un momento necesario, crisis depresiva, de uno de ellos, muerte que se esconde, características antisociales de su conducta), la experiencia psicoanalítica nos muestra que el niño está informado de ello en forma total e inconsciente y que se ve inducido a asumir el rol dinámico complementario regulador como en unan especie de homeostasis de la dinámica triangular padre-madre-niño. Esto es lo patógeno para él. Dicho rol patógeno, introducido por su participación en una situación real que se le oculta, es superado, por el contrario, en parte o totalmente, gracias a las palabras verdaderas que verbalizan la situación dolorosa que vive.”

Bibliografía:
  •  Dolto, F. (1987) Prefacio del libro “La primera entrevista con el psicoanalista”. IV. la profilaxis mental de las relaciones familiares patógenas. Gedisa Editorial. Buenos Aires.

jueves, 12 de marzo de 2015

Construcción de la experiencia vivida en el niño

“Lo que tiene importancia, en efecto, no son los hechos reales vividos por el niño […] sino el conjunto de las percepciones del niño y el valor simbólico originado en el sentido que asumen estas percepciones para el narcisismo del sujeto. Este valor simbólico depende en alto grado del encuentro del sujeto con una experiencia sensible efectivamente nueva, y de las palabras (justas o no) o la  ausencia de ellas con respecto al hecho, en las personas que él escuche; estas palabras, o su falta, se conservan y se volverán a presentar en su memoria como representantes verdaderos o falsos de la experiencia vivida. La imposición del silencio ante las preguntas y las palabras del niño o la falta de diálogo respecto de estas percepciones, no integran, en realidad, esta percepción real del niño al mundo humano, y las relegan, a ellas y a quien las ha vivido con pena o con placer, al mundo de la mentira, o a lo inefable del mutismo cósmico mágico.”
 
Bibliografía:
  • Dolto, F. (1987) Prefacio del libro “La primera entrevista con el psicoanalista”. IV. La profilaxis mental en las relaciones familiares patógenas. Gedisa Editorial. Buenos Aires.

jueves, 24 de octubre de 2013

Importancia de la fantasia en la niñez

“En el preciso momento en que el mundo exterior comienza a tentar al niño para que abandone el círculo limitado de la familia, las decepciones que sufre en el período edípico le inducen a separarse de sus padres, quienes habían sido su única fuente de subsistencia física y psicológica.
Llegado este momento, el niño ya es capaz de obtener una cierta satisfacción emocional de las personas que no forman parte de su familia inmediata, lo que compensa, al menos en parte, la desilusión que ha sufrido respecto a sus padres. “
Al poder enfrentarse con los distintos problemas que se le presentan y relacionarse cada vez más con otras personas, los padres sienten que pueden esperar más del niño por lo que están menos dispuestos a ayudarlo. Este cambio constituye una tremenda decepción para el niño que tenía la esperanza de recibir siempre esa ayuda ilimitada de los padres. Esto lo moviliza a buscar satisfacción en cualquier otra parte. Tal satisfacción la encuentra en la fantasía. Aunque la fantasía es irreal, la sensación agradable que le proporciona es real y necesita de ésta para sobrevivir. “Si por alguna razón el niño es incapaz de ver el futuro con optimismo, se produce una interrupción inmediata en su desarrollo. El ejemplo más grave lo encontramos en el caso de los niños que sufren autismo infantil. Puede ser que estos seres no hagan absolutamente nada o bien que exploten intermitentemente con bruscos ataques de cólera, pero, en cualquier caso, insisten en que nada debe cambiar dentro de su ambiente y de las condiciones en que viven. Todo ello es consecuencia de su completa incapacidad para imaginar mejora alguna.”
 
Bibliografía:
  • Bettelheim, B. (2012) Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Crítica. Páginas 140 a 142.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El pensamiento animista del niño

El niño supone que sus relaciones con el mundo inanimado son iguales a las que tiene con el mundo animado. Por eso acaricia a los objetos como le gustaría que lo acaricien a él o golpea la puerta cuando se cierra violentamente porque cree que hay una mala intención de la puerta en ese cierre violento.
Piaget afirma que el pensamiento del niño sigue siendo animista hasta la pubertad. Los padres y los profesores se ocupan de afirmarle al niño que las cosas no pueden sentir ni actuar pero, por más intentos que hagan, en el fondo, el niño está seguro de la validez de sus ideas. Es debido a estas explicaciones racionales de los otros, que el pequeño oculta su "verdadero conocimiento".
Como ejemplifica Piaget, para un niño de 8 años, el sol está vivo puesto que da luz (y da luz porque quiere). Asimismo, para la mente animista de un chico, una piedra está viva porque puede moverse, por ejemplo, cuando baja rodando por una colina. En el pensamiento animista del niño, no solo los animales piensan como nosotros sino que también las piedras están vivas, entonces convertirse en piedra, implica quedarse en silencio e inmóvil por un largo rato por ejemplo.
Si no existe una clara línea divisoria entre las cosas vivas y muertas, las primeras pueden convertirse en las segundas y viceversa. Esto ocurre frecuentemente en los cuentos de hadas, por ejemplo, en "La bella y la bestia".
 
Bibliografía:
  • Bettelheim, B. (2012) Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Crítica.

jueves, 3 de mayo de 2012

Objeciones de Melanie Klein a Anna Freud sobre el analisis infantil

Puntos en los que Melanie Klein se opone a Anna Freud respecto del análisis con niños:



1. Según Melanie Klein, en el análisis de niños se pueden obtener, por lo menos, los mismos resultados que los obtenidos con adultos.

2. Se debe explorar el conflicto edípico hasta sus profundidades. Klein sostiene que si Anna Freud hubiese hecho esto, no hubiese sido necesario enseñarle a controlar los impulsos y hubiese logrado una curación más completa. Klein menciona que el conflicto edípico es el conflicto central de la neurosis y que si se evita analizarlo, no se puede resolver la neurosis.

3. Para Klein, es innecesario e incompatible que el analista tenga una tarea pedagógica. Si así lo fuera, asumiría el rol del superyó de modo que bloquearía el camino de los impulsos instintivos a la conciencia.

4. No hay que cambiar el método de trabajo.

5. El analista debe comportarse igual que con los adultos. Para Anna Freud el analista no debe ser impersonal, indefinido, una página en blanco, etc.

6. Según Klein, el analista no debe ahorrarle el sufrimiento a los niños. Por el contrario, debe forzar su acceso a la conciencia e inducir la abreacción para ahorrarle al niño un sufrimiento posterior. En este sentido, Klein no critica que Anna active el sentimiento de culpa y la angustia; lo que critica es que no haga nada con ello.

7. Para Anna Freud el superyó del niño es más inmaduro que el superyó de los adultos. Según Klein, el superyó se desarrolla tempranamente de modo que el superyó de los niños se aproxima al de los adultos. La diferencia es que el yo del niño no es comparable al yo de los adultos, ya que este último está más capacitado para llegar a un acuerdo con el superyó.

8. Es posible una neurosis de transferencia.

9. Se debe trabajar con una transferencia positiva y negativa. La transferencia negativa, Klein, la retrotrae a los objetos de amor originales y eso disminuye la angustia favoreciendo una transferencia positiva. Esto es posible porque el superyó no se forma con los padres sino con su Imago. Klein considera que es erróneo trabajar solo con la transferencia positiva porque no es la técnica original, no es natura y porque provoca que los sentimientos de hostilidad se dirijan hacia las personas con quien se vincula el niño diariamente.



Bibliografía:

  • Klein, M. (1927) Simposium sobre análisis infantil.

martes, 1 de mayo de 2012

El analisis infantil de Anna Freud segun Melanie Klein

Melanie Klein relata las consideraciones de Anna Freud sobre el análisis infantil para luego mostrar sus oposiciones. Klein menciona, que Anna Freud consideraba que no había que llevar demasiado lejos el análisis de niños. Es decir, que no había que tratar demasiado las relaciones del niño con sus padres ni el complejo de Edipo porque sino peligraría la educación en el hogar y se crearían conflictos al hacerle conciente al niño la oposición a sus padres.


Anna Freud piensa que al analizar niños no sólo no podemos descubrir más sobre el primer período de la vida que cuando analizamos adultos, sino que incluso descubrimos menos.

Anna Freud considera que no es posible establecer una situación analítica con los niños porque éstos son seres muy diferentes a los adultos. Esta diferencia la atribuye a que el superyó de los niños es diferente (más inmaduro) al superyó de los adultos. Y es debido a estas diferencias que propone emplear una técnica diferente. Parte de ésta consiste en trabajar solo con la transferencia positiva.

Para Anna Freud, los niños, pueden alcanzar una transferencia satisfactoria pero nunca una neurosis de transferencia ya que los niños no están capacitados para comenzar una nueva edición de sus relaciones de amor porque sus objetos de amor originales (los padres) todavía existen como objetos de amor en la realidad. Ella sostiene que en el trabajo con niños es necesaria una transferencia positiva e indeseable una transferencia negativa.

Finalmente, Anna Freud propone que el analista ejerza una tarea pedagógica. Es decir que, por ejemplo, le enseñe al niño a controlar mejor sus impulsos o tendencias instintivas.


Bibliografía:
  • Klein, M. (1927) Simposium sobre análisis infantil.

jueves, 24 de febrero de 2011

Evolucion del concepto de muerte en niños

Se han estudiado bastante más, las hipótesis que los niños formulan respecto al origen que aquellas que arman respecto a la muerte.
Generalmente los niños empiezan a preguntarse sobre la muerte cuando ven algo muerto, como puede ser un animal. Estas preguntas son respondidas por algún adulto u otros niños siendo éstas sus dos fuentes principales de información. Más tarde, también obtendrá datos del ambiente sociocultural en el que está inmerso. Estas ideas, también se ven alimentadas por experiencias de muerte cercana y por la observación del envejecimiento de los demás.
Evolutivamente, se podría decir que los niños de 2 años desconocen el concepto de muerte como tal. Los niños pequeños se creen invulnerables e inmortales, por eso sienten tanto desconcierto y hacen tantas preguntas. Sin embargo, son capaces de percibir la ausencia de las personas que ya no están y eran significativas para ellos. Como consecuencia de esto, y de los cambios que se generan como producto de la reorganización que esto implica, muchas veces presentan conductas de protesta, desesperación, desapego y ansiedad.
A los 3 años, cuando el habla ya está establecida, aparece la idea de muerte. Sin embargo, en este momento todavía los conceptos de tiempo, espacio, causa y constancia objetal están en plena construcción. Este momento coincide con el desarrollo de la función simbólica.
A esta edad, los niños equiparan la muerte al dormir y la asocian con la posición de estar acostados y con los ojos cerrados. En este momento, la diferencia entre la vida y la muerte pasa por lo dinámico y lo estático. Asimismo, la muerte es entendida como una separación temporal, creen que “es por un ratito”, no siendo conscientes de su irreversibilidad. Es por esto que pueden aparecer preguntas como “¿Cuándo van a volver?”, “¿Dónde se fueron?”. Esto se observa también en los dibujos animados como “El coyote y el correcaminos” o “Tom & Jerry”, donde se presenta la muerte como algo reversible.
En la fase edípica, y con un trasfondo del pensamiento animista y mágico entienden que la muerte es el resultado de la violencia. Por ese pensamiento mágico, muchas veces el deseo de que alguien desaparezca, se equipara al deseo de muerte y por eso, el sentimiento de culpa cuando el otro realmente muere. Para defenderse expresan en fantasías y juegos la salvación, la cura, la resucitación y reviven a estas personas.
El niño empieza a pensar que él también puede morir, pero solo como consecuencia de que lo maten. Pueden expresar gran ansiedad por esta idea que va ligada a una gran intensidad de los impulsos agresivos y una vivencia que Klein llama retaliativa (la venganza del otro a causa de la propia maldad y agresión del niño para con ellos).
Entre los 6 y los 8 años, con la entrada en la fase de latencia, se comienza a superar el egocentrismo y el niño entra en una etapa de socialización y salida de lo exclusivamente familiar. Las virtudes sociales vienen de la mano de mecanismos de defensa como la formación reactiva. La culpabilidad se toma en solidaridad y comienzan a ponerse en el lugar del otro y desarrollar capacidades como la ayuda y la empatía.
A esta edad, los chicos ya saben que la muerte es un hecho irreversible, pero no tienen el concepto de que es universal. Es por esto que muchos la tienden a personificar como si fuera un personaje maléfico que los puede atrapar. Esta es la primera aproximación a verla como un agente externo.
Las preguntas de esta etapa son de la forma “¿Vos vas a morirte?”, “¿Cuándo?”, “¿Todos los grandes se va a morir?”, “¿Los chicos también se pueden morir?”, y otras preguntas que apuntan a lo que pasa con la muerte como proceso material. Esto último es por la necesidad de apoyarse sobre lo concreto. Así es como pueden preguntar “¿Qué pasa con el cuerpo una vez muerto?”, “¿Se pudre?”, etc.
Hacia los 8 o 9 años, se suele asociar a la muerte con las causas que la producen y ya la entienden como algo inevitable. También al estar más afianzado el pensamiento y el principio de realidad, la muerte puede pensarse como generada por algo interno, puede entonces ser causada por una enfermedad y no necesariamente provocada por otro.
Entre los 10 y 12 años, cuando se está más cerca del pensamiento abstracto, se logra un concepto de la muerte como algo irreversible, universal y final. Pero todavía se la ve como algo lejano. Se la comprende como un proceso biológico. Los contenidos escolares, contribuyen a esta comprensión.
Recién al comienzo de la adolescencia, la muerte se concibe como algo que nos ocurrirá inevitablemente a todos. Muchas veces va acompañado de defensas como la negación y la renegación, pudiendo llevar a correr riesgos para comprobar su inmortalidad. También en la adolescencia este registro sobre la posibilidad de la propia muerte se puede encontrar en el interés y la crítica por los ritos, usos y costumbres sociales establecidas en torno al tema, manifestaciones de espiritualidad o incluso los paseos por los cementerios.

Bibliografía:
  • León, M & Perez de Polacino, S. (2010) El cuestionario desiderativo aplicado a niños. Una propuesta para la toma. Letra viva. Buenos Aires.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Disposicion perverso polimorfa

En el segundo ensayo sobre teoría sexual, Freud, dice que el niño es un perverso polimorfo. Esto es porque el niño practica un montón de trasgresiones, que si fueran realizadas por un adulto, se considerarían perversas. En el caso del niño, estas perversiones no deben ser entendidas como patológicas sino como la no represión de las mismas. Esto es porque hay escasas resistencias debido a que todavía no se han establecido los diques anímicos contra los excesos sexuales (vergüenza, asco y moral).
Se dice que es polimorfo, porque en el niño, no hay una pulsión dominante. Recién luego del complejo de Edipo pasará del polimorfismo al monomorfismo. A diferencia de esto, el perverso adulto tiene una pulsión dominante (es fetichista, masoquista, sádico, etc.).

Bibliografía:
  • Freud, S. (1905) Tres ensayos de teoría sexual. Segundo ensayo en Obras Completas, Tomo VII, Amorrortu editores.

jueves, 5 de agosto de 2010

Teorias del desarrollo del lenguaje

Existen distintas teorías respecto de cómo se desarrolla el lenguaje. Algunas de ellas son:

Teoría del aprendizaje
Los teóricos del aprendizaje, tales como Skinner (1957) y Bandura (1971), se encuentran muy ligados al conductismo. Éstos consideran al lenguaje como un comportamiento que surge o se inhibe en función de los estímulos y respuestas provenientes del medio en el que se desarrolla el niño. En este sentido, consideran que el lenguaje se aprende a través de la imitación y el reforzamiento. Por este motivo, los adultos responsables de la crianza del niño, tendrán una gran importancia porque son los que favorecerán el aprendizaje del lenguaje a través de modelar y reforzar el habla gramatical.

Teoría innatista
Dentro de los teóricos que adhieren a esta perspectiva se encuentran Chomsky (1959, 1968), Lenneberg (1967) y Dan Slobin (1985). Estos autores, consideran que el lenguaje tiene una estructura demasiado compleja como para poder ser transmitida por los padres o adquirida por ensayo y error. Por eso plantean que los seres humanos estamos biológicamente programados para adquirir el lenguaje y no le adjudican importancia a la interacción social para la consecución del mismo.
Chomsky propone que los seres humanos venimos con un Dispositivo de Adquisición del Lenguaje (DAL). El DAL es un dispositivo que funciona como un procesador lingüístico innato, que contiene una gramática universal (reglas comunes para todos los lenguajes), que se activa ante ciertas entradas verbales y que le permite al niño (que haya adquirido un vocabulario suficiente), combinar palabras siguiendo las reglas y entender lo que escucha. De este modo, si el niño nace con un DAL, lo único que se necesita para adquirir el lenguaje es ser expuesto en forma regular a muestras del habla.

Teoría interactivista
Bohannon y Bonvillian (1997) y Tomasello (1995) son de los autores que adhieren a esta perspectiva. Estos teóricos no ponen el acento en un único factor como los de las teorías anteriores (biológico-innato o medio-aprendizaje), sino que plantean que hay una compleja interacción entre lo dado desde el momento del nacimiento, la maduración biológica, el desarrollo cognitivo y la relación con el medio ambiente socio-afectivo. Es decir, que la capacidad innata para adquirir el lenguaje, no está dada por un DAL sino por la presencia de un cerebro que madura lentamente y le permite al niño obtener cada vez más conocimiento. Pero a este factor hay que articularlo con las interacciones sociales en las que se utiliza el lenguaje.
Según esta teoría, tanto el niño como el adulto tienen un rol activo durante la adquisición del lenguaje: por un parte, el ambiente no solo influye en el niño sino que también el niño modifica el ambiente y, por otra parte, el adulto introduce paulatinamente reglas y conceptos lingüísticos nuevos.

Bibliografía:
  • Berenbaum, Laura. Acerca del desarrollo del lenguaje. Ficha de clase.

lunes, 14 de junio de 2010

Relaciones paternofiliares a lo largo de la historia

A lo largo de la historia se pueden distinguir seis períodos de acuerdo las características de las relaciones paternofiliares:
  • Infanticidio (antigüedad-siglo IV): caracterizada por la reacción proyectiva de los padres hacia los hijos quienes resolvían sus ansiedades respecto del cuidado de sus hijos matándolos. Aquellos niños que sobrevivían no lo hacían gratuitamente sino que debían soportar las reacciones proyectivas y de inversión de sus padres que se manifestaban en la práctica de la sodomía (coito anal) con el niño.
  • Abandono (Siglos IV-XIII): los padres empezaron a aceptar que el hijo era poseedor de un alma, de modo que la única forma de salvarlo de sus propias proyecciones era el abandono y es por esto que los internaban en monasterios, lo cedían en adopción, lo enviaban a la casa de otros nobles donde se desempeñaba como criados o los mantenían en sus propios hogares en un estado de abandono afectivo.
  • Ambivalencia (Siglo XIV-XVII): el niño seguía siendo un recipiente de proyecciones peligrosas y por eso la tarea de los padres era moldearlo. Este período se caracteriza por una enorme ambivalencia.
  • Intrusión (siglo XVIII): hay una radical reducción de la proyección y la casi desaparición de la inversión. Los padres se aproximan más al niño y tratan de hablar con ellos en lugar de golpearlos porque creían que dominando su mente podrían controlar su interior. En este período nació la pediatría como muestra de la empatía que hizo que mejoraran las condiciones de vida de los niños y por lo tanto la reducción de la mortalidad infantil.
  • Socialización (Siglo XIX-Mediados siglo XX): las proyecciones seguían disminuyendo. Ya no se buscaba dominar la voluntad del niño sino formarlo para que pueda adaptarse y socializarse. El padre comienza a interesarse por la crianza del niño.
  • Ayuda (Comienza a mediados de siglo XX): se basa en que el niño sabe mejor que el padre lo que necesita en cada etapa de su vida e implica la plena participación de ambos padres en el desarrollo de la vida del niño, esforzándose por empatizar con él y satisfacer sus necesidades particulares. El niño ya no recibe golpes . Este método exige a los padres una enorme cantidad de tiempo, energía y diálogo.
Bibliografía:
  • De Mause, Lloyd. “La evolución de la infancia”

sábado, 12 de junio de 2010

Realismo visual en el dibujo infantil

Alrededor de los 9 años, el niño va dejando de utilizar en su dibujo los procedimientos empleados durante realismo intelectual (transparencia, plano, abatimiento, detalles destacables, etc.) y entra en la etapa de realismo visual. El realismo visual excluye estos procedimientos y los reemplaza por otros. Por ejemplo, la transparencia es sustituida por la opacidad al mismo tiempo que el abatimiento y el cambio de enfoque son sustituidos por la perspectiva.
Bibliografía:
  • Luquet, G.H. El dibujo infantil.

jueves, 10 de junio de 2010

Realismo intelectual en el dibujo infantil

La fase de realismo intelectual tiene lugar entre los 5 y los 9 años. En este momento el niño supera la incapacidad sintética de la etapa anterior y ya no hay barreras que le impidan ser realistas en sus dibujos.
Sin embargo, el realismo del niño no es el mismo del adulto ya que el primero tiene un realismo intelectual y el segundo un realismo visual. Esto quiere decir que para el adulto, un dibujo para ser parecido al objeto real, debe ser en cierta manera una fotografía del objeto reproduciendo todos los detalles visuales del mismo. A diferencia de esto, el niño considera que para que el dibujo sea parecido al objeto real, debe contener todos los elementos reales del objeto sean o no visibles. En este sentido, es común que el niño dibuje elementos abstractos del objeto que sólo existen en su mente, por ejemplo, las mejillas representadas mediante círculos cuando realmente esas líneas no existen.
Al momento de dibujar, el niño utilizará diferentes procedimientos que le permitirán representar los objetos de la realidad. Estos procedimientos son:
  • Transparencia: consiste en dibujar partes del objeto que en realidad no se ven. Por ejemplo, dibujar una casa desde afuera e incluir los muebles siendo que éstos no deberían verse porque están las paredes.
  • Plano: consiste en dibujar el objeto proyectado sobre el suelo como si se mirase desde arriba.
  • Abatimiento: a diferencia del anterior, es una perspectiva imposible en la realidad porque si bien se dibuja el objeto proyectado sobre el suelo, hay elementos que no deberían verse y sin embargo el niño los dibuja abatidos sobre el piso. Por ejemplo, al dibujar un auto visto desde arriba, se dibujan las ruedas abatidas sobre el suelo.
  • Detalles destacados: el niño suele separar detalles que en la realidad se confunden y se mezclan por ejemplo el cabello.
Es frecuente que el niño utilice todos estos procedimientos simultáneamente en el mismo dibujo. A esta operación, Luquet, la llama cambio de enfoque. Esto quiere decir que el niño para representar cada elemento del objeto el enfoque que más le convenga.
Bibliografía:
  • Luquet, G.H. El dibujo infantil.

martes, 8 de junio de 2010

Realismo frustrado o mal logrado en el dibujo infantil

Entre los 2 y los 5 años el niño transita la fase de dibujo frustrado o mal logrado como parte del desarrollo de su facultad gráfica. En esta etapa el niño intenta ser realista, pero se encuentra con obstáculos:
  • Físicos: el niño no domina aún movimientos gráficos como para poder darle a su dibujo la forma deseada. A medida que el niño avance en el control de su destreza motriz estas imperfecciones del dibujo se van a ir atenuando.
  • Psíquicos: el niño tiene una atención limitada y discontinua. El niño en esta fase reproduce un número muy limitado de detalles o elementos del objeto representado. Pero esto no es porque no conoce la existencia de lo que no representó sino que se debe a su atención se agotó y aunque el dibujo no esté completo, el niño lo considera terminado.
Una característica muy importante de esta fase es la incapacidad sintética que refiere a la imperfección global del dibujo y que se pone de manifiesto en que el niño no puede mantener en el dibujo las relaciones que conservan los elementos reales del objeto real. Así es como en el dibujo puede verse:
  • Desproporción de los elementos
  • Mala disposición de los elementos
Esta incapacidad sintética va atenuándose gradualmente a medida que la atención del niño es menos discontinua. Se debe tener en cuenta que esta incapacidad no se corrige de una vez y para siempre sino que es un proceso con mejoras y retrocesos, de modo que errores que se daban al principio pueden desaparecer y luego volver a aparecer.
Al final de este período comienza el dibujo de la figura humana a través de renacuajos y monigotes.

Bibliografía:
  • Luquet, G.H. El dibujo infantil.

domingo, 6 de junio de 2010

Realismo casual o fortuito en el dibujo infantil

El realismo casual o fortuito es la primera de las etapas que propone Luquet a lo largo del desarrollo del dibujo infantil. Esta etapa se abandona alrededor de los 2 años y abarca desde el primer dibujo carente de intención representativa hasta el primer dibujo intencionado que se anuncia antes de ejecutarlo.
Inicialmente este dibujo no logra figurar una imagen sino que es solamente una serie de líneas sin ninguna otra pretensión más que servir de descarga motora por una sobreabundancia de la energía neuromuscular. Esto va acompañador del placer que le da al niño ser un creador y por tal motivo repite la actividad. Esta actividad surge como consecuencia de querer imitar a los adultos que lo rodean.
Durante esta etapa, el niño dibuja garabatos puros hasta que llega un día en que ve una analogía casual entre su dibujo y algún objeto real por más ínfima que sea. Entonces considera al dibujo como una representación de dicho objeto. A partir de este momento intenta continuamente reproducir ese grafismo (automatismo gráfico inmediato), que en principio lo logró por casualidad. Es aquí cuando se considera que el niño adquirió la facultad gráfica y ese grafismo puede ser considerado dibujo porque reúne los tres elementos del mismo (intensión, ejecución e interpretación según intención).
Bibliografía:
  • Luquet, G.H. El dibujo infantil.

sábado, 5 de junio de 2010

El dibujo infantil

Luquet define al dibujo como un conjunto de trazos que se realiza con la intención de representar un objeto aunque no se consiga el parecido buscado. Los tres elementos que deben aparecer para que sea considerado dibujo son:
  • Intensión representativa: “voy a dibujar un árbol”
  • Conducta de ejecución: tomo un lápiz y un papel y lo dibujo
  • Interpretación según la intención: una vez dibujado digo “esto es un árbol”
Teniendo en cuenta a Piaget, el dibujo es una de las conductas a través de la cual se expresa la función semiótica o simbólica.
El dibujo puede ser pensado como tal, en cuyo caso aporta información sobre la evolución del niño en función de la edad (su desarrollo motor, cognitivo, etc.) o puede ser pensado como un modo de expresión de emociones, conflictos, rasgos de personalidad, etc. El primer caso se aborda desde la psicología del desarrollo y el segundo se estudia desde las técnicas psicométricas y proyectivas.
Luquet propone 4 etapas por las que pasa el dibujo infantil a medida que el niño se va desarrollando:
Bibliografía:
  • Luquet, G.H. El dibujo infantil.

viernes, 4 de junio de 2010

Clasificacion de juegos segun Caillois

Caillois no se centra en los juegos infantiles sino en los juegos en general. La clasificación que este autor propone de los juegos es la siguiente:
  • De competición o desafío
  • De azar: opuestos a los anteriores
  • De simulacro: juegos dramáticos o de ficción en el que el jugador aparenta ser otra cosa que lo que es en realidad
  • Que se basan en a búsqueda de vértigo: consisten en romper la estabilidad imponiendo a la conciencia lúdica una especie de pánico voluptuoso. Por ejemplo el juego del fideo fino.
Bibliografía:
  • M.J.García , S. Landeira, C. Bottindari. Mesa redonda sobre los juegos infantiles. (Ficha de clase)

jueves, 3 de junio de 2010

Clasificacion de juegos segun Aberastury

Aberastury clasifica los juegos según la edad y las etapas de desarrollo libidinal planteadas por Freud:
  • Oral: los bebés conocen el mundo llevándose los objetos a la boca. A esta edad, juegan a aparecer y desaparecer con sabanitas, a abrir y cerrar los ojos, etc.
  • Anal: hay juegos exploratorios (de conocimiento de sustancias como arena, barro, agua, arcilla…), de trasvazamiento (se pasa el contenido de un recipiente a otro) y de encastre (se introducen objetos en recipientes)
  • Fálica: es el apogeo de la vida genital y del juego simbólico. A escondida de los adultos, se desarrollan juegos sexuales infantiles en un intento de satisfacción pulsional. Los jugadores son los instrumentos, bastones, autos, camiones, bebes, estuches, muñecas, cuevas, treparse a los árboles. El choque de autos, embocar la pelota en el auto, arrancarle la cabeza a las muñecas, mutilarlas, etc. son la escenificación de la conflictividad edípica y el complejo de castración. El varón juega el héroe, a la conquista; las niñas prefieren juegos mas tranquilos, juegan a la mama en el intento de elaborar su feminidad. Ambos aman disfrazarse (juegan a ser) tal o cual persona o personaje.
  • Latencia: el comiendo de la escolaridad hace aparecer nuevos juegos donde se combinan las capacidad intelectuales con el azar. Juegos de competencia, ludo, domino, tateti y la aparición en los nuevos tiempos de juegos computarizados. Esta es la época de la habilidad motriz en los varones. Juegos con el cuerpo, luchas, fútbo, rugby, jockey, la mancha, la escondida; algunos de los cuales comparten con las niñas. Sobre todo los juegos de contacto físico.
  • Pubertad: los varones se agrupan con varones y las niñas con las niñas para ensayar y aprender a ser hombres y mujeres respectivamente. Una vez que conocen su propio cuerpo pueden empezar a relacionarse con el sexo opuesto. Acá se conforman los grupos y los juegos tienen que ver con salidas y bailes.
Bibliografía:
  • M.J.García , S. Landeira, C. Bottindari. Mesa redonda sobre los juegos infantiles. (Ficha de clase)

miércoles, 2 de junio de 2010

Clasificacion de juegos segun Piaget

  • Juegos de ejercicio: característicos del estadío sensorio-motor. El cuerpo es la fuente de actividad entonces los juegos serán chuparse los dedos, mirarse las manos, jugar con la voz…
  • Juegos simbólicos o de ficción: se corresponden con el pensamiento preoperatorio. Previo a esto se da una ritualización lúdica que consiste en la reproducción de una secuencia de actividades con el único objetivo de cumplir todos los pasos. Antes del símbolo es necesaria la adquisición de una imagen mental que aporte el aspecto representacional que necesita la ritualización para prescindir del objeto. Por ejemplo, jugar a que se duerme con una almohada. En este caso el objeto que sustituye a la almohada, en tanto remite a una imagen mental que imita en forma interiorizada la actividad de dormir.
  • Juegos reglados: es posible jugarlos desde que se adquiere el pensamiento operatorio concreto. Al haber una regla, se tiene en cuenta la opinión del otro y no solamente el de un jugador.
Bibliografía:
  • M.J.García , S. Landeira, C. Bottindari. Mesa redonda sobre los juegos infantiles. (Ficha de clase)

martes, 1 de junio de 2010

Clasificacion de juegos segun Parten

  • Juego solitario: desde que nace y hasta el año, el niño juega únicamente en forma autónoma, de modo que no intenta conectarse con pares. Por ejemplo, juega con sus manos y con su voz de una manera autoerótica.
  • Juego paralelo: desde el año hasta los dos años, el niño juega al lado de otros chicos, sin embargo, sus actividades son independientes y no interactúan entre sí.
  • Juego asociativo: hasta los tres años, juegan compartiendo materiales con otros niños pero no hay intención de interactuar con otros de modo que sus actividades no están coordinadas y cada niño actúa con escasa consideración del juego de los demás. Por ejemplo si están jugando con bloques, comparten los mismos pero cada uno hace sus propias construcciones.
  • Juego cooperativo: los niños además de compartir los materiales, comparten una actividad única. Retomando el ejemplo anterior, además de compartir los bloques construyen una casa juntos, en este caso hay un objetivo compartido.

  • Bibliografía:
  • M.J.García , S. Landeira, C. Bottindari. Mesa redonda sobre los juegos infantiles. (Ficha de clase)

lunes, 31 de mayo de 2010

Juego

Jugar es una conducta saludable a tal punto que cuando un niño no juega se interpreta como un indicio de que algo anda mal. A través del juego, el niño elabora situaciones, conoce el mundo y expresa sus fantasías.
Existen diferentes definiciones de juego. Huizinga lo concibe como una actividad libre que tiene un fin en sí mismo. Esta actividad se plantea dentro de un espacio y tiempo lúdico, es decir, que se establece un límite de tiempo y espacio para jugar dentro del cual entran en vigencia ciertas reglas que se establecieron previamente. Durante el juego hay una conciencia de “como si” de modo que se entiende que se está en una realidad diferente de la de la vida cotidiana.
Caillois parte de la definición de Huizinga y caracteriza al juego como una actividad:
  • Libre: el jugador no es obligado.
  • Separada: se desarrolla en un espacio y tiempo específico.
  • Incierta: su desarrollo no esta determinado de antemano, hay iniciativa del jugador para variar e inventar.
  • Improductiva: no produce bienes.
  • Regulada: está sometida a reglas convencionales que suspenden las leyes ordinarias e instauran momentáneamente una legislación nueva que permanece en ese espacio y por ese tiempo.
  • Ficticia: es una realidad distinta de la vida cotidiana.
Las diferentes formas de clasificar al juego, según los diferentes autores que teorizaron al respecto, se verán en los siguientes posts.

Bibliografía:
  • M.J.García , S. Landeira, C. Bottindari. Mesa redonda sobre los juegos infantiles. (Ficha de clase)