jueves, 7 de mayo de 2015

No todos los miedos requieren un tratamiento


En el artículo de referencia, se reflexiona sobre lo que son y lo que no son las fobias en la infancia partiendo de que a partir de la vulgarización del término "fobia", se llama de esta forma a situaciones muy diferentes. En este sentido, la autora, dice:
"El primer error a producir es la confusión entre ataques de pánico y fobia. Esta equivocación suele darse más cuando se suele hablar de fobias en los adultos. Sin embargo, es preciso discernir esos estados de angustia inminente que irrumpe en los ataques de pánico, de la localización del miedo en un objeto fobígeno. En este sentido la fobia ya implicaría un hilván que permitiría nombrar y acotar algo de ese real disruptivo.
En tiempos de infancia [...] es típico que advengan una serie de 'miedos', que aparecen recurrentemente y que Freud denominaba 'histerias de angustia': miedo a la oscuridad, a los monstruos, a los perros, a los insectos, a estar solos. Señalaba que muchas de estas 'fobias', 'curaban solas'; es decir que no necesitaban de la intervención del analista para su resolución. Pero hablará también de 'neurosis de la infancia': momento de eclosión ya en esos primeros tiempos de padecimiento genuino que requiere de alguna otra operatoria de ciframiento y lectura para su resolución. Considero vital distinguir estos dos modos de presentación del miedo: en un caso la fobia sería un momento lógico de la constitución subjetiva y por ende estructurante del psiquismo, y su resolución permitiría al niño resolver la función paterna siempre fallida. Implicaría cernir un afuera de lo materno en ese pasaje siempre complejo entre ser y tener el falo. La segunda forma de presentación, implica el fracaso mismo de la operatoria, en la persistencia del miedo en tiempo de latencia. [...] Se arma una especia de impasse entre dejar de ser aquello que colmaría al Otro y la propia satisfacción: 'si digo sí a la satisfacción me quedo sin lugar en el Otro; si digo no a la satisfacción me quedo atrapado en el Otro'. La neurosis de la infancia ya conlleva la dimensión de conflicto y de respuesta primera a ese conflicto.
Entonces no todas las consultas deberían derivar en un tratamiento para el niño. Muchas veces es más una dificulta de los padres para soportar la angustia del niño, y para oficiar ellos mismos como soporte frente al miedo, en una imposibilidad de brindarle alguna palabra que haga borde a lo qe irrumpe como innombrable por su estructura."
Más adelante en el mismo artículo la autora menciona que en el caso del trabajo con los padres hay que situar que no todo es patológico, que hay procesos que son propios de esa etapa evolutiva. "En otros casos la consulta es vital, en la medida en que el miedo va ganando terreno en la vida del niño, acompañado generalmente por una gran cantidad de inhibiciones que van limitando cada vez más su autonomía."
 
Bibliografía:
  • Iuale, L. (2015) La función de la fobia en la infancia. En: Imago Agenda. N° 188. Febrero 2015. Página 42.

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