Mostrando entradas con la etiqueta allidiere. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta allidiere. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de junio de 2009

Silencios durante la entrevista

La comunicación no se interrumpe durante los silencios, ya que los mensajes siguen fluyendo a través de códigos no verbales como gestos suspiros, sonrisas, miradas, llantos, posturas corporales, etc.
El silencio en la entrevista depende de diferentes factores entre los que los estilos de personalidad del entrevistado y del entrevistador son fundamentales. Por ejemplo una personalidad observadora poco participante (carácter esquizoide) tiende a hablar poco. Esto no implica necesariamente una deficiencia comunicacional, sino un estilo singular de la misma.
Cada uno de los momentos en que se da un tipo de silencio irá acompañado de un aumento de la ansiedad correspondiente. Los tipos de silencio son:

Silencio confusional
Suele generarse como respuesta ante una situación desestructurada
o poco pautada. Se trata de una conducta de bloqueo emocional ante la ambigüedad del estímulo.

Silencio persecutorio
Suele producirse ante intervenciones del entrevistador que son sentidas como una invasión o un ataque.

Silencio depresivo
Implica capacidad de reflexión y aceptación de las conclusiones.


Bibliografía:

  • La entrevista y los estilos psicológicos en la empresa. Noemí Allidiére. Páginas 26-27.

miércoles, 3 de junio de 2009

Ansiedades durante la entrevista

Durante la entrevista, como en todo encuentro humano, el entrevistado (y también el entrevistador) experimenta diferentes momentos en los que aumenta su tensión emocional experimentando diferentes matices:

Ansiedad confusional
Surge ante situaciones desconocidas y en particular ante las menos estructuradas. Implica un cierto grado de desorganización de a personalidad.
En algunos casos tal vez se haga necesaria la repetición de la consigna a fin de lograr la redefinición de la situación y el consecuente descenso de la ansiedad confusional a un nivel más adecuado para continuar el diálogo.

Ansiedad persecutoria
Surge ante situaciones que se perciben como peligrosas.
Puede llevar al entrevistado a retener información o a bloquearse defensivamente. En algunos casos, esta ansiedad aparecerá ante la emergencia de temas de conflictos.

Ansiedad depresiva
Surge en los momentos de mayor profundidad en la relación.
Suele darse cuando el entrevistado puede hacer insight y toma conciencia acerca de algún aspecto de su vida. Implica “hacerse cargo” de los afectos displacenteros sin proyectarlos.
Bibliografía:
  • La entrevista y los estilos psicológicos en la empresa. Noemí Allidiére. Páginas 22-25.

domingo, 19 de abril de 2009

Conducta y personalidad

Conceptuando al hombre como una unidad biopsicosocial (un todo integrado), decimos que la conducta es la expresión en cada instante de ese todo (personalidad).
La personalidad es el modo de ser de cada uno y se expresa a través de una conducta (unidad fenoménica) que posee tres formas de manifestación (pluralidad fenoménica). Esas tres áreas de manifestación de la conducta son:

  • Área de los procesos o fenómenos mentales (mente)
  • Área de los procesos o fenómenos corporales (cuerpo)
  • Área de los procesos o fenómenos sociales (mundo externo)

Estas áreas coexisten pero siempre predomina una sobre otra. Por ejemplo, al soñar, predominan los procesos mentales aunque coexisten los corporales y los sociales; al comer, predominan los procesos corporales y coexisten los otros dos; y al pintar predomina el área social aunque el pintor mueve los brazos (corporal) y elige los colores (mental). Según qué área predomine se hablará de un estilo peculiar de personalidad.

Las razones por las cuales el individuo tiene una conducta son:

  • Realizar sus posibilidades: desarrollar, a través de las conductas, las potencialidades que existen en cada persona
  • Reducir las tensiones que lo motivan: el ser humano tienden a la homeostasis, es decir, a mantener el equilibrio. El objetivo fundamental de la conducta es tender al equilibrio mediante la descarga de las tensiones excesivas.

Desde el punto de vista de la psicóloga la personalidad:

  • No es cuantificable: no se puede medir.
  • Es única: por eso no se consideran correctas expresiones como “No tengo personalidad” o “tengo poca personalidad”. Todos tenemos una personalidad aún cuando esa personalidad sea ser introvertida, tímida o callada. Por el mismo motivo, tampoco se acepta la idea de doble personalidad, podemos hablar de aspectos de una misma personalidad o de modos de ser conflictivos o disociados.
  • Es histórica: somos como somos en el presente porque fuimos de determinada manera en el pasado (de bebes, de niños, de adolescentes, etc.). La personalidad entonces es el resultado de un desarrollo que considera a las etapas anteriores de la vida.
  • Es dinámicamente modificable: la personalidad no cambia de un día para el otro sino que se va modificando por medio de las experiencias a lo largo de la vida. Sin embargo, esta personalidad tiene un núcleo que se mantiene constante y que se lo llama identidad.

Los elementos de la personalidad son:

  • Constitución: es lo dado en forma innata y está formado por la herencia genética y los factores congénitos (fetales y de nacimiento). Por ejemplo la estructura ósea, estatura, color de piel, etc.
  • Temperamento: características emocionales predominantes y más estables. Suele considerarse, al igual que la constitución, como algo innato. Por ejemplo la tendencia innata a la agresión.
  • Carácter: formado por los rasgos o pautas de conducta más habituales de la persona. El medio social tiene gran influencia en la formación del carácter a tal punto que se lo define como la modificación social del temperamento. Por ejemplo la inhibición de la agresión por condicionamiento social.

Bibliografía:

  • Allidiére; Ferrari; Sola. Fundamentos de psicología. Primera parte.

sábado, 18 de abril de 2009

Diferencia entre salud y enfermedad para Freud

Para Freud, entre salud y enfermedad sólo existe una diferencia cuantitativa, es decir, una diferencia de grado.
El psicoanálisis produce un quiebre epistemológico en relación a la psiquiatría clásica en particular y a la ciencia en general al cambiar el ángulo de observación del hecho psicopatológico.
Esta nueva mirada, se centra en la relación médico-paciente (transferencia-contratransferencia) y destruye la vieja dicotomía sano-enfermo (cuerdo-loco) al sostener que todos los seres humanos tenemos conflictos y que lo que distinguirá a las personas más equilibradas de las menos equilibradas, será el grado en que estos conflictos incide en la personalidad y el tipo de defensas que se instrumenten para enfrentarlos.
Bibliografía:
  • Allidiére; Ferrari; Sola. Fundamentos de psicología. Primera parte. Página 42.