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martes, 23 de diciembre de 2014

Deseo en el hombre y en la mujer

En el hombre, el deseo pasa habitualmente por el placer fálico, en las mujeres el deseo pasa habitualmente por el amor. La libido masculina suele tener soportes femeninos múltiples siempre que la fobia no los detenga, mientras que el amor femenino se basa en la exclusividad, aunque en la clínica actual con mujeres encontramos con cierta frecuencia la división que era característica sólo masculina en la época de Freud: maridos que hacen de madres y amantes que causan el deseo. También mujeres que han pasado de posicionarse de “mujeres-objeto” a buscar “hombres-objeto” en plena identificación con ese rasgo viril de las generaciones anteriores.
Todo esto sin desmerecer que hay hombres que aman como mujeres y mujeres que aman como hombres, ya que no nos referimos a la realidad biológica sino a las identificaciones psíquicas.
Bibliografía:
  • Wechsler, E. (2011) Arrebatos femeninos, obsesiones masculinas. Un desencuentro estructural. Psicoanálisis, Vol. XXXIII, Nº 1 - pp. 189-200

domingo, 18 de diciembre de 2011

La crisis de la mediana edad en las mujeres

Mabel Burin habla de la crisis de la mediana edad en las mujeres considerando un punto de vista psicológico y sociológico. En este sentido considera que no hay una edad exacta en la que se pueda encuadrar pero que se inicia alrededor de los 35 o 40 años y se extiende hasta los 50 o 55 años aproximadamente.

Desde el punto de vista sociocultural, la autora, parte de que nuestra sociedad tiene una cultura patriarcal donde las mujeres arman su identidad bajo la trilogía Madre = Esposa = Ama de casa. Estas mujeres no fueron estimuladas para desarrollar aspectos que mejoran con la edad como las competencias intelectuales, sabiduría o experiencia. Por el contrario, se les instauró los ideales de belleza física y fertilidad.

Esta sociedad se caracteriza por una firme división entre el ámbito público y el privado. Al primero se encuentran asignados los hombres con un poder racional y económico. El segundo le corresponde a las mujeres con un dominio sobre los afectos.

Desde el punto de vista psicológico define a la crisis como una situación de ruptura de un equilibrio anterior acompañada de la sensación subjetiva de padecimiento. Estas crisis pueden ser vitales evolutivas tales como la adolescencia, mediana edad, etc. o accidentales como el divorcio, el embarazo, las migraciones, etc. La crisis de la mediana edad, le permite a la mujer ubicarse como un sujeto activo y criticante del estado de equilibrio anterior. A esta reflexión crítica de su pasado, la llama juicio crítico.

La mediana edad es un período de elevada sensibilidad hacia la posición que la persona ocupa en la sociedad. La principal tarea que tiene la mujer en ese período es la redefinición de sí mismas en torno a las multideterminaciones con las que se había organizado su identidad. Esta crisis puede vivirse de forma padeciente o criticante.

Cuando la crisis se vive de forma padeciente hay una concepción negativa de la crisis que guarda relación con la psicopatología. En este sentido, la crisis puede ser atravesada con depresión, haciendo énfasis en las pérdidas y en el dolor, creyendo que lo mejor de la vida ya transcurrió porque se perdió la juventud, la belleza, la capacidad procreativa, etc.

Los duelos que atraviesa la mujer de la mediana edad se deben a la pérdida del cuerpo juvenil (cambios físicos y hormonales, arrugas, flacidez, pérdida de tono muscular, etc.), de los padres juveniles (por fallecimiento por ejemplo) y de los deseos juveniles (por los deseos postergados, la construcción de una pareja o familia ideal, de desarrollo personal, etc,).

Para transitar mejor esta etapa se debe hacer una reevaluación de esta perspectiva padeciente haciendo hincapié en que comienza una nueva etapa en la que serán más libres, tendrán más tiempo y podrán reorientar sus condiciones de vida (corriéndose del lugar de objeto y ubicándose como sujeto con deseos propios). Si esta crisis no puede resolverse, tendrá consecuencias nefastas en la tercera edad: cuadros melancólicos, deterioro de la vida psíquica, autorreproches, aislamiento, etc.

Las mujeres que encaran la crisis de esta forma pertenecen al grupo de las mujeres tradicionales que llevan un estilo de vida enfermante caracterizado por la asunción acrítica de la ecuación Mujer = Madre = Ama de casa = Esposa.

Por el contrario, cuando la crisis se vive de forma criticante, se emplea el juicio crítico mencionado. Esta es una visión positiva de la crisis donde la mujer puede reflexionar sobre sus propias contradicciones y complejidades, las condiciones bajo las cuales transcurrió su vida, la trilogía de su identidad, etc. Esta forma de transitar la crisis está motivada por el sentimiento de injusticia respecto a lo que ellas hicieron con su vida y el lugar que la sociedad les ofreció. Esto puede generar hostilidad hacia los otros, contra ellas mismas o transformarse ese afecto hostil en deseo hostil que promueva el distanciamiento con el modelo clásico y le permita acercarse a los deseos de saber y de poder además del maternal y doméstico.

Las mujeres que encaran la crisis de esta forma pertenecen al grupo de las transformadoras ya que reconocen su situación pero tienen una propuesta de cambio para su vida. No adhieren al mandato cultural y algunas llegan a revelarse renunciando la rol de madres, trabajando y cuestionando los ideales culturales.

Bibliografía:

  • Burin, M. La crisis de la mediana edad en las mujeres: de los viejos problemas a las nuevas propuestas. Ficha de la cátedra de tercera edad y vejez. U.B.A. 1990.


miércoles, 14 de diciembre de 2011

La jubilacion en la mujer

La proporción de mujeres que se jubila es relativamente pequeña en relación a la cantidad de hombres. Esto se debe a que, en general, han tenido trabajos irregulares, mal pagos, en negro, no sindicalizados, etc. y además se han dedicado más tiempo a criar a sus hijos y a asumir otras responsabilidades familiares. Las mujeres de hoy en día, están reivindicando esta situación, de modo que se espera que este cuadro cambie.

Las mujeres que se jubilan, suelen tener menos problemas que los hombres porque ésta es más adaptable que aquel debido a sus tempranas experiencias con hechos tales como el embarazo, los partos, la partida de los hijos de la casa y la menopausia.

Debido a las diferencias entre los sexos, el envejecimiento en los hombres y en las mujeres tomará diferentes caminos. La mujer en la mediana edad avanzada se vuelve más expresiva, confidente, autónoma y asertiva. Los hombres de la misma edad, se vuelven más pasivos, centrados y complacientes. De modo que la jubilación sería más estresante para las mujeres que para los hombres porque la encuentra en la cresta de ola de su búsqueda de autosuficiencia mientras que el hombre está en el momento de su desapego social.

Bibliografía:

  • Neugarteen, B.L. La jubilación y el curso de la vida. Ficha de clase.

viernes, 7 de octubre de 2011

Acertijo para poner a prueba nuestras creencias

Este acertijo nos lo dieron en clase para poner a prueba nuestras creencias. Se los dejo para que lo piensen y en los comentarios pongo la solución.

Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale manejando desde su casa en la Capital Federal y se dirige rumbo a Mar del Plata. Roberto, va con él. En el camino se produce un terrible accidente. Un camión, que venía de frente, se sale de su sector de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio.
El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida. Una ambulancia de la Municipalidad de Dolores llega casi de inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al Hospital.
No bien llega, los médicos de guardia comienzan a tratar al chico con mucha dedicación pero, luego de charlar entre ellos y estabilizarle las condiciones vitales, deciden que no pueden resolver el problema de Roberto. Necesitan consultar con especialistas. Además, advierten el riesgo de trasladar al niño y, por eso, deciden dejarlo internado allí, en Dolores.
Luego de las averiguaciones pertinentes, se comunican con el Hospital de Niños de la Capital Federal y, finalmente, conversan con una eminencia en el tema a quien ponen en autos de lo ocurrido. Como todos concuerdan que lo mejor es dejarlo a Roberto en Dolores, la eminencia decide viajar directamente desde Buenos Aires hacia allá para revisar al paciente. Y lo hace. Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión.
Finalmente, uno de médicos es el primero en hablar:
-”¿Está usted en condiciones de tratar al chico?”, pregunta con un hilo de voz.
Y obtiene la siguiente respuesta:
-”¡Cómo no lo voy a tratar si es mi hijo!”

¿Cómo se puede explicar esta situación?

martes, 18 de noviembre de 2008

El valor de la mujer

Para terminar una de las primeras clases de Psicología Social la profesora nos leyó el texto que les dejo a continuación. Creo que puede ser útil para un lector de este blog que me pidió un ejemplo sobre la subjetividad y el poder de la situación:

Recuerdo que una vez hablé con una india de alto nivel social, sobre el matrimonio y la costumbre que ellos tenían de comprar la esposa con dinero o ganado. Todavía no había llegado yo a comprender totalmente la cultura y cuando la mujer habló de su precio me dolieron las entrañas, de que una colombiana pudiera ser vendida por una vaca. De pronto me preguntó: "¿Y usted, cuánto le costó a su marido?" Yo le contesté no sin cierta ufanía: "Nada, a nosotras no se nos vende."
Entonces cambió totalmente el panorama "¡Oh!; ¡qué cosa tan horrible!" Exclamó "¿Con que su marido no dio ni una simple vaca por usted? ¡No es posible que usted no valga nada!"
Y me perdió todo el respeto. No quiso volver a tratar conmigo porque nadie había dado nada por mí.

Bibliografía:
  • G. Foster, Las culturas tradicionales y los cambios técnicos