Melzack y Wall formularon una teoría sobre el dolor en la que enfatizan la necesidad de tomar en cuenta la interacción entre los factores fisiológicos y psicológicos.
Ésta se conoce como “Teoría de la puerta de control” ya que se plantea la existencia de “puertas” como un mecanismo inhibitorio que bloquea el paso de señales nerviosas (dolor): cuando la puerta está cerrada, la transmisión de los nervios nociceptivos se encuentra boqueada, pero cuando está abierta, se permite la transmisión produciendo la experiencia del dolor.
Esta teoría plantea que además de la vía ascendente (de la piel a la médula y al cerebro) hay otra vía psicológica descendente (cerebro) que influye en la experiencia del dolor. Para esto se basaron en que:
Con la hipnosis se puede reducir el dolor
Gran cantidad del dolor crónico es neuropático, es decir, ocasionado por problemas en el SNC (Ej. un nervio comprimido)
Muchos pacientes experimentan dolor en miembros después de que han sido amputados (dolor fantasma). Este tipo de dolor señala la importancia de una representación neural (memoria) que se puede activar sin involucrar la presencia de estímulos dolorosos.
¿Por qué el cerebro reduciría el dolor ante un daño tisular?
En el momento de un daño tisular grave no sería adaptativo experimentar un alto grado de dolor porque eso tendería a entorpecer la respuesta pelea-huida-congelamiento (medida por el sistema de temor). Además un animal que experimenta dolor le indicaría al depredador que está gravemente herido y éste podría atacarlo. Es decir, que la supresión temporal del dolor tiene una función adaptativa y, en ocasiones, se sentirían una vez que pasa el peligro. Es por esto que muchas veces escuchamos que los soldados que van a una guerra sólo se dan cuenta de que están gravemente heridos cierto tiempo después del trauma inicial.
Bibliografía:
- Corr, Philip J.; Psicología biológica. Capítulo 5: “Sistemas sensoriales y motores”. Mc Graw Hill