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martes, 14 de mayo de 2013

Deseo, placer y goce

En el prólogo del libro "El orden médico", Antoni Vicens, sintetiza una diferencia entre el goce y el placer de la siguiente manera:
"El goce, distinto del placer, «es del orden de la tensión, del forzamiento, del gasto, incluso de la hazaña». El placer por el contrario es reducción de la tensión, desaparición de la excitación; es por tanto lo que nos mantiene a distancia - respetuosa, dice Lacan - del goce. El deseo es «el punto de compromiso, la escala de la dimensión del goce». El deseo tiende a sacarnos, por decirlo así, del sopor del placer, llevando más allá la barrera que el placer le pone al goce. El deseo nos hace entrar, más allá de lo que queremos, en la dimensión gozante. Y ello lo hace - descubrimiento esencial el psicoanálisis - de manera fantasmática, imaginaria, no realizable del todo. Pero justamente eso es lo que el sujeto quiere saber, quiere saber qué rige su goce. Y por tanto no le queda otra solución que hacer pasar ese fantasma por el lenguaje."

Bibliografía:
  • Vicens, A. (1978) Prólogo en El orden medico. Editorial Argot. Paris. ISBN: 84-85860-05-5


domingo, 5 de mayo de 2013

El deseo es el deseo del Otro

En el prólogo del libro "El orden médico", Antoni Vicens, habla del deseo inconsciente para introducir luego el tema del goce. Considero que lo que menciona puede servir para explicar parte de la fórmula "El deseo es el deseo del Otro".
Vicens dice que "El inconsciente estructurado como un lenguaje es el inconsciente descubrierto por Freud. Aunque él no lo formulara con estas palabras, las obras fundamentales de Freud [...] convergen exactamente en esta hipótesis. El deseo humano adquiere acá un nuevo análisis. «No hay un inconsciente porque hay un deseo obstuso, pesado o incluso animal, un deseo incosnciente surgido de las profundidades, que sería primitivo y que tendría que elevarse al nivel superior de lo consciente. Muy al contrario, hay un deseo porque hay un inconsciente, es decir, lenguaje que se le escapa al sujeto en su estructura y en sus efectos, y porque hay siempre en el nivel del lenguaje algo que está más allá de la conciencia; y es ahí donde puede saturarse la función del deseo». Esos excesos de lenguaje para el sujeto le delimitan un lugar distinto de él, el lugar del Otro, en el que reside el lenguaje que está excluido de su ominio. Y en ese lugar está el goce."



Bibliografía:
  • Vicens, A. (1978) Prólogo en El orden medico. Editorial Argot. Paris. ISBN: 84-85860-05-5