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miércoles, 27 de enero de 2016

Eva & Lola


El padre de Eva desapareció durante la última dictadura militar Argentina. Eva se entera de que el padre de su amiga Lola, con la que trabaja en el circo, también desapareció y que, cuando apenas era una niña, Lola fue apropiada por otros. Eva ayuda a su amiga para que ella pueda escoger entre vivir en la mentira o buscar la verdad.
Abuelas de plaza de mayo, la identidad, la dictadura, las diferentes nomenclaturas para los mismos procesos... son algunos tema que se tratan en esta película.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Sin identidad

Al llegar al hotel, Martin Harris se da cuenta de que se ha olvidado un maletín en el aeropuerto y al regresar a buscarlo, sufre un accidente automovilístico. Se despierta de un coma cuatro días después en la cama de un hospital, solo y sin rastro de su mujer. Cuando va a buscarla, ella afirma no haberle visto en su vida y otra persona aparentemente ha ocupado su lugar e identidad.
En la película, el protagonista, experimenta estados confusionales, despersonalización y también se evidencia pérdidas en la memoria.  Todo esto se resume en una frase que enuncia estando en el hospital “¿Sabe lo que es perder la cabeza doctor? Es una batalla entre lo que tu sabes que eres y lo que dicen que eres. ”
 

martes, 8 de julio de 2014

¿Quien es el Sr. Schmitt?

Autor: Sebastien Thiery
Director: Javier Daulte
Protagonistas: Gabriel Goity y Laura Oliva
 
 
¿Quién es el Sr. Schmitt? es una comedia dramática que plantea de un modo hilarante el sentido existencial de la vida y de la relación con nuestros semejantes. Invita a pensar sobre quiénes somos, si somos quienes queríamos ser, cómo nos vemos y cómo nos ven. Pueden analizarse temas como la identidad, el conflicto en tanto constitutivo del ser humano, el reconocimiento, la dinámica familiar, mecanismos como la proyección, el suicidio, entre otros.

jueves, 20 de febrero de 2014

Violencia del acto analitico

Colette Soler menciona que hay diferentes violencias que se dan en el acto analítico.
La primera de ellas se da al comienzo del análisis cuando recibimos a un sujeto que padece de sus síntomas (son cosas que se le imponen, o si es una inhibición sufre porque quiere hacer cosas que no puede, o si se trata de una compulsión porque son cosas que hace pero que no quiere hacer y no puede evitar). A este sujeto lo recibimos con todo el dispositivo analítico y le devolvemos el mensaje implícito de que él es el responsable de todo esto.
Además le imponemos una regla de palabra que es casi imposible de cumplir y que se trata de decir palabras sin censuras conscientes. No se puede hablar sin censura. También invitamos al sujeto a decir cualquier cosa pero el paciente no puede decir cualquier cosa, vuelve siempre sobre los mismos surcos. Y el dispositivo funciona justamente porque le pedimos lo imposible. Esto es lo que nos permite acercarnos al inconsciente o al fantasma del paciente. Si efectivamente dijese cualquier cosa, no podríamos analizarlo.
El amor de transferencia disimula el hecho de que el analista no escucha lo que el sujeto quiere decir sino que intenta captar aquello que el mismo sujeto no sabe que dice. Hay un hiato entre la intención de la palabra del analizante y la intención de la interpretación. Esta es otra violencia del dispositivo analítico.
Hay más violencia todavía que tiene que ver con la función interpretativa. Ésta apunta a revelar el inconsciente o sus consecuencias. La primera es la castración (que es una limitación) y la segunda es la parte de pulsión indomable, es decir, una parte de exigencia de goce peculiar. Estas son dos cosas que nadie quiere saber ni aceptar. Lo obligamos a saber lo que no quiere.
Entonces ¿Por qué ejercemos esta violencia del acto analítico? Para obtener un efecto terapéutico (cambio a nivel de los síntomas) y para que el sujeto logre una identidad de separación. Esto ocurre al final del análisis y apunta a una identidad que no se defina por la vía de la identificación a los significantes, valores o ideales del otro del discurso.
 
Bibliografía:
  • Soler, C. (2004). Qué se espera del análisis y del psicoanalista. Psicoanálisis APdeBA. Vol. XXVI. N° 3. Páginas 779 - 786.

domingo, 19 de abril de 2009

Conducta y personalidad

Conceptuando al hombre como una unidad biopsicosocial (un todo integrado), decimos que la conducta es la expresión en cada instante de ese todo (personalidad).
La personalidad es el modo de ser de cada uno y se expresa a través de una conducta (unidad fenoménica) que posee tres formas de manifestación (pluralidad fenoménica). Esas tres áreas de manifestación de la conducta son:

  • Área de los procesos o fenómenos mentales (mente)
  • Área de los procesos o fenómenos corporales (cuerpo)
  • Área de los procesos o fenómenos sociales (mundo externo)

Estas áreas coexisten pero siempre predomina una sobre otra. Por ejemplo, al soñar, predominan los procesos mentales aunque coexisten los corporales y los sociales; al comer, predominan los procesos corporales y coexisten los otros dos; y al pintar predomina el área social aunque el pintor mueve los brazos (corporal) y elige los colores (mental). Según qué área predomine se hablará de un estilo peculiar de personalidad.

Las razones por las cuales el individuo tiene una conducta son:

  • Realizar sus posibilidades: desarrollar, a través de las conductas, las potencialidades que existen en cada persona
  • Reducir las tensiones que lo motivan: el ser humano tienden a la homeostasis, es decir, a mantener el equilibrio. El objetivo fundamental de la conducta es tender al equilibrio mediante la descarga de las tensiones excesivas.

Desde el punto de vista de la psicóloga la personalidad:

  • No es cuantificable: no se puede medir.
  • Es única: por eso no se consideran correctas expresiones como “No tengo personalidad” o “tengo poca personalidad”. Todos tenemos una personalidad aún cuando esa personalidad sea ser introvertida, tímida o callada. Por el mismo motivo, tampoco se acepta la idea de doble personalidad, podemos hablar de aspectos de una misma personalidad o de modos de ser conflictivos o disociados.
  • Es histórica: somos como somos en el presente porque fuimos de determinada manera en el pasado (de bebes, de niños, de adolescentes, etc.). La personalidad entonces es el resultado de un desarrollo que considera a las etapas anteriores de la vida.
  • Es dinámicamente modificable: la personalidad no cambia de un día para el otro sino que se va modificando por medio de las experiencias a lo largo de la vida. Sin embargo, esta personalidad tiene un núcleo que se mantiene constante y que se lo llama identidad.

Los elementos de la personalidad son:

  • Constitución: es lo dado en forma innata y está formado por la herencia genética y los factores congénitos (fetales y de nacimiento). Por ejemplo la estructura ósea, estatura, color de piel, etc.
  • Temperamento: características emocionales predominantes y más estables. Suele considerarse, al igual que la constitución, como algo innato. Por ejemplo la tendencia innata a la agresión.
  • Carácter: formado por los rasgos o pautas de conducta más habituales de la persona. El medio social tiene gran influencia en la formación del carácter a tal punto que se lo define como la modificación social del temperamento. Por ejemplo la inhibición de la agresión por condicionamiento social.

Bibliografía:

  • Allidiére; Ferrari; Sola. Fundamentos de psicología. Primera parte.

viernes, 8 de agosto de 2008

Igualdad, una forma de diferencia

Estudiando filosofía con el primer capítulo del libro Principios de Filosofía de Adolfo P. Carpio, aprendo que la igualdad es una forma de diferencia.

Se llama ente a todo lo que "es" (una mesa, la raíz cuadrada de un número, triángulos redondos que son absurdos, etc.). La ontología es la disciplina que estudia los entes y enuncia principios ontológicos que son válidos para todos los entes. Uno de esos principios es el principio de identidad.

El principio de identidad afirma que todo ente es idéntico a sí mismo. Esto no quiere decir que sea igual, porque no es lo mismo identidad que igualdad. Por ejemplo 2+2 es igual a 4 pero no es idéntico. Identidad quiere decir “lo mismo”. Si a todo lo que no es idéntico se lo denomina diferente, podrá decirse que los iguales, como 2+2 y 4, son diferentes. La diferencia admite como una de sus formas la igualdad.

El autor continua diciendo que si entre dos entes no se encuentra diferencia, no se tratará de dos entes sino de uno sólo y ése es el principio de la identidad de los indiscernibles enunciado por Leibniz.