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jueves, 26 de noviembre de 2015

Duración de la sesión lacaniana

"La sesión analítica tiene sus imperativos. Obliga al analizante a hablar sin restricción un cierto número de veces. La sesión analítica tiene lugar regularmente. Por convención, y de un modo casi burocrático, decía Lacan. Varias veces por semana. A menudo menos, algunas veces más. Tres parece ser el número ideal, o al menos, lo más frecuentemente practicado. Ocurre también que tiene lugar regularmente de un modo irregular. Por elección o por necesidad. De una semana a la otra, o varias veces por día una vez por mes, o incluso, varias veces por día durante algunos días varias veces por año. No es menos regular, según las variaciones o un ritmo que depende de la responsabilidad del analizante y del analista. Deducimos de ello lógicamente que la sesión analítica no es única, incluso si es nueva cada vez. A nadie se le ocurre calificar como análisis, una sesión que no tendría lugar más que una vez. Aunque ocurra que un sujeto se valga de algunas sesiones para decirse analizado. No es de buen augurio cuando es para asegurarse una posición profesional. El hecho de que la sesión analítica tenga lugar un cierto número de veces forma parte de su encuadre.
¿Puede definirse este número? Algunos legisladores, en nombre de factores económicos o sociales, creyeron poder sostenerlo. No es la posición de Freud, incluso si él recurre en un momento a la limitación del número de sesiones para obtener una precipitación de la experiencia hacia su fin. El número de sesiones no está definido previamente. Ni finito, ni infinito. Se planteó desde el comienzo de un análisis como indeterminado. La multiplicidad de las sesiones y la indeterminación de su número forman parte de las condiciones necesarias, aunque no suficientes, de la experiencia analítica."
Bibliografía:
  • Malengreau, P. La lógica de la sesión lacaniana

jueves, 8 de mayo de 2014

Dinero o pago en sesion

Comparto un extracto de un artículo que me resultó interesante donde se habla del dinero o pago en sesión: "Dentro del dispositivo analítico, es importante hacer una distinción entre el pago de la sesción, respecto al dinero en la sesión. [...] Es fundamental rastrear el lugar del dinero en lo simbólico (en las equivalencias), en lo imaginario (en las prestancias idealizantes) y en lo real, como objeto a, en su dimensión de causa del deseo por fuera del campo de las equivalencias. Ubicados los registros del dinero, será preciso registrar cómo inciden esos registros en cada analista y en cada cura.
Puede decirse que cuando el dinero aparece como factor de goce del lado del analizante, recibir su dinero también puede fortalecer la resistencia en la cura. Para quien el dinero puede comprarlo todo, también puede comprar un analista. Un paciente adinerado intentaba de diversos modos comprar a su analista como socia del silencio. La fóruma fue hacerlo pagar con su significante más valioso: el tiempo de espera de sus sesiones (de sus cesiones). Algo debía ceder para entrar en análisis... y no era justamente dinero."
 
Bibliografía:
  • Ambertín, M. G. (2014) El dinero en el (tren) fantasma de los psicoanalistas. Revista Imago agenda. Edicion Nro.°179. Página 20.